Padma Sambhava; Gurú Rinpoché
El Tíbet anterior a la llegada de las enseñanzas de Buda era un controvertido pueblo religioso practicante del Bonísmo y el Gcug -religiones chamánicas- sumido en terribles guerras, calamidades, prácticas mágicas y esotéricas. El emperador del Tíbet, Trisong Detsen, reclamó la presencia del gran maestro Padma Sambhava, Gurú Rinpoché, que llegó al Tíbet y lo pacificó rápidamente, subyugando a todas las fuerzas del mal y haciendo reinar la armonía.
Enseñó la doctrina de Buda y el tantrismo, fundando en el 749 el primer monasterio del Tíbet: el de Samye, que se convirtió en uno de los centros principales del budismo en el Tíbet. De sus manos se ordenaron los primeros siete lamas tibetanos y sus enseñanzas siguen aún vivas para beneficio de todos los seres sintientes.
El Legado de Buda y la intervención de Padma Sambhava, generaron un cambio existencial en la manera de ser y vivir de los tibetanos, que comenzaron una andadura en el camino del trabajo introspectivo y en la búsqueda del conocimiento del ser supremo que todos llevamos dentro.

