El Budismo tibetano
El budismo vajrayana llegó a Tíbet en el siglo VII, cuando el emperador Songtsen Gambo decidió introducirlo para asegurar una fuente de espiritualidad duradera y universalista.
Durante el reinado del emperador Trisong Detsen (755-797) se construyó el primer monasterio de Tíbet, el de Samye. El sabio abad hindú Shantarakshita fue invitado para realizar esta construcción. Pero ante los numerosos obstáculos con las deidades locales, tuvieron que llamar al gran Padmasambhava para someter a todas estas deidades y finalizar la construcción del monasterio. Padmasambhava también empezó el proceso de traducción de las enseñazas budistas y dio las instrucciones esotéricas más profundas de la vía Vajrayana.
Una vez instaurado el budismo vajrayana en el Tíbet éste volvió a desaparecer, debido a la aniquilación del rey Langdarma. Tuvieron que regresar a la India a recuperar los textos y los linajes y, siglos después, se realizó la segunda transmisión del budismo al Tíbet. En esa época, empezaron a surgir las primeras escuelas:
- La antigua, la de Padmasambhava: Nyigma
- La Nueva: Sakyapa y Kagyupa.
- Siglos más tarde: Guelupa
Hasta 1959 el Dalai Lama era el cabeza político del Tíbet, año en el cual tuvo que salir exiliado debido a la invasión china. Todos los grandes maestros se exiliaron menos el Panchen Lama. Por aquel entonces, cada escuela era independiente y tenía su cabeza espiritual. Pero el exilio hizo necesaria una figura que representara todas las escuelas de budismo vajrayana y se consideró que el Dalai Lama podía ser esa figura.

